¿Cómo se puede definir la inteligencia?

Preguntado en Quora

Leopoldo Perdomo, trabajé en la compañía telefónica

Cuando estuve escribiendo un libro titulado NIÑOS GENIALES Y FELICES, me vi obligado a responder a esta pregunta, ¿qué es la inteligencia? Tuve obviamente que consultar el diccionario Oxford, por si acaso metía la pata.

Y es que la inteligencia es básicamente conducta. Y juzgamos esa conducta según sean las circunstancias. No es lo mismo la inteligencia que necesita un cazador del Kalahari que debe encontrar comida a diario, y agua; que además debe cuidar de su familia, que la inteligencia de un habitante de una ciudad como Nueva York.  Las conductas que te esperas del Kazador del Kalahari tiene que ser muy diferente a la inteligencia de un habitante de Nueva York.

O bien, imagina que eres un fraile medieval de cierta categoría, pues eso requiere una inteligencia diferente al fraile de bajo rango que debe trabajar en la huerta del convento, atender a los animales, participar en la siembra y las cosechas, etc.  Los monasterios solían tener tierras y los frailes de bajo rango hacían todo el trabajo como campesinos.  O compara lo que tiene que saber un capitán de la guardia del castillo con lo que tiene que saber un campesino. Y ya puestos, piensa en lo que tiene que saber hacer la mujer del campesino, que no es poco.

Según sean las circunstancias, pastor de ovejas, señor medieval, oficial de la guardia del castillo, campesino con tierras, unas vacas y unos cerdos, debe tener unos conocimientos apropiados a su situación. Y claro, dentro de la categoría que sea, puedes saber más o menos, dependiendo de como le enseñaron y otras variables, que pueden haber afectado a su cerebro. Pero para cada situación social debes tener un repertorio de conducta, y unos parecerán que lo hacen mejor que otros.  Y a esas diferencias en calidad de la conducta se se suele referir le gente cuando habla de inteligencia.  Y se puede tener más o menos, mucha o poca, dependiendo de con quien te comparan. La palabra inteligencia lleva implícita una comparación.   Y al ser las categorías sociales diferentes, la inteligencia también es diferente.  Pero dentro de la misma categoría, las diferencias que se perciben pueden atribuirse a la condiciones del aprendizaje.  Quien te enseñó lo que sabes podía ser más o menos inteligente.  Y claramente, un mal maestro no genera automáticamente un buen alumno.

La inteligencia de un físico teórico, todo lo que puede saber sobre la física de las partículas, o el cosmos, no le sirve de nada si tiene que sobrevivir una semana cazando con un palo afilado, un arco y unas flechas en el desierto del Kalahari. Si tuviera que sobrevivir en el Kalahari se moriría de hambre y sed. Aparte que probablemente su cuerpo no soportaría los días de extremo calor. Y esto me hizo acordarme de unos británicos que pretendían llegar al polo sur. Esos británicos habían estado en Groenlandia y sabían algo de como se las arreglan los Inuits de esa región. Pero, pensaron que eran unos salvajes, y que no tendrían nada que aprender de ellos. De modo que se les ocurrió ir al Polo Sur con caballos. Por muy abrigados que lleves a los caballos, ibas a tener serios problemas con esos caballos. Eso me indica, que si esos británicos eran inteligentes en otros aspectos, no debían tener mucha inteligencia para esa empresa que proyectaron. Y es que la inteligencia es lo que sabes hacer en ciertas circunstancias. Y para cada circunstancia se requiere una inteligencia diferente.  Y eso no es innato.  Piensa que si la inteligencia es lo que sabes, los genes no pueden meter en el cerebro las reglas de una conducta para un medio que puede cambiar bruscamente.  Lo que si puede hacer el plan genético es hacernos buenos imitadores de los que vemos hacer a nuestros padres.  Si nuestros padres están vivos es porque saben actuar de un modo que les permite sobrevivir.

Puedes ser muy bueno jugando al tenis pues te entrenas mucho, pero eso no te sirve para ganar una partida de ajedrez. Se requiere otro entrenamiento diferente, y por tanto, al ser una conducta diferente, se requiere otra inteligencia.Se deduce de esto, que la inteligencia es lo que aprendes.  Y eso está relacionado con las circunstancias.   Si eres hijo de unos pastores de yaks en el Indo Kush tienes que aprender un puñado de cosas.   

los yaks y la mudanza

 Como hay poca hierba cada poco tienen se tienen que mudar de sitio.  Esta foto es llevando comida y materiales para unos escaladores.  Pero la mudanza de pastos implica llevarse los materiales para montar la tienda y los cacharros, aparejos, ropa de abrigo, etc.  No debe ser muy diferente.   Tienen que subir a un sitio como este para bajar a otro valle en busca de más hierba.

La inteligencia se refiere a lo que sabes para ejecutar un tipo concreto de conducta.  No se puede comparar la inteligencia de un pianista con la de un jugador de tenis. O la inteligencia de un jugador de tenis con la de un físico teórico. Para jugar bien al tenis, aparte de tener el cuerpo y un corazón fuertes, debes haber entrenado miles de horas jugando. Cuantas más miles de horas hayas pasado jugando mejor jugador serás.  Y eso no se aprende leyendo en un manual titulado como jugar bien al tenis.  Luego, si cambiamos el tópico del tenis por el ajedrez, o la física teórica tenemos la misma cosa en común. Entrenamiento. Para ser un tenista de calidad, o para ser un físico teórico de calidad, se requieren miles de horas de entrenamiento.  Y ese entrenamiento no se compra en el supermercado.

Y al hablar de entrenamiento, me acuerdo de los reforzadores condicionados.

Los reforzadores condicionados nos permiten reaccionar con rapidez ante ciertos estímulos concretos.  No solo tienes que reaccionar rápido, sino que lo tienes que hacer correctamente. Y podemos reaccionar con rapidez, porque hemos aprendido esa conducta concreta con miles de horas de entrenamiento.  Eso son cientos de millones de respuestas automáticas muy variadas.  Y si juegas bien al tenis, esa será tu inteligencia, adquirida con miles de horas de entrenamiento. Pero esa inteligencia no te sirve para tocar el piano, o para jugar al ajedrez.  Cada cosa, como las matemáticas, como un discurso enrevesado lleno de falacias, requiere un tipo de inteligencia, que no nos viene dada genéticamente.  Son cosas que se aprenden.  Y eso cuesta tiempo y alguien te tiene que dar de comer mientras te estás entrenando.  Y claro, si te necesitan para pastorear ovejas, o cosechar patatas, no vas a tener tiempo para aprender japonés, o física teórica. O estás en una clase de aprendizaje o estás recogiendo papas.

Pero si consideramos el caso del niño normal de cualquier ciudad, sabe un poco sobre una gran variedad de cosas. Sabe hablar bastante en su lengua materna, y es posible que sepa cien o trescientas palabras de un idioma extranjero. Sabe algo de números, y  una serie de rollos sobre ciencias, sobre política, sobre modales, protocolos sociales, etc. Y esto significa que una persona puede saber más o menos, dependiendo de cuanto entrenamiento ha tenido hasta el momento en que le hacemos un test.  Y de la misma manera que para tocar el piano o jugar al tenis, el niño sabrá más, cuanto más prolongado haya sido el tiempo que haya pasado entrenando, la idea es valida para todas las cosas de tipo académico. Y es que existe una probabilidad elevada de que usemos la palabra inteligencia para juzgar la conducta académica de un niño, cuanto sabe en la escuela, o cuales son sus calificaciones.

Pero aparte del tiempo empleado para tener una conducta, cuenta también la calidad con la que se le está enseñando al niño. Una enseñanza de buena calidad, suele empezar en casa, que es donde se cimenta más fuerte el interés por aprender del niño. Si el niño ha aprendido poco en casa, digamos de lengua, de modales, de interés por saber las cosas de la escuela, si ha aprendido algo de números en casa, de operaciones elementales con números, algunos conceptos de lógica, etc. cuando vaya a la escuela será un niño más o menos brillante para su edad. Pero si en casa aprendió poco, será la escuela la que tenga que hacer todo el trabajo para aumentar la inteligencia del niño. Y no es que la escuela no funcione, pero los maestros, dejando de lado que algunos pueden ser algo torpes, tienen que atender a 30 ó 40 niños en un aula. Por otra parte, los maestros suelen imitar las pautas educativas de sus predecesores que tampoco eran unas lumbreras. Así que se podría decir que la calidad de la escuela es un tanto mediocre. Pero, a pesar de todo, el efecto Flynn nos informa que está funcionando; y que lo hace mucho mejor de lo que los expertos en inteligencia habían imaginado.

Natura non facit saltus, dijo un botánico. Luego, creo que la inteligencia puede ser una gran acumulación de conocimientos, y que se adquieren poco a poco con entrenamiento. Podemos decir que se trata de reforzadores condicionados.  Como en el tenis, o en el ajedrez, o tocando el piano. Solo si adquieres ciertos reflejos condicionados puedes destacar en algo concreto.

Ya habréis leído eso que representa el esquema, E-S-R. Que se traduce como estímulo, sujeto y respuesta. En el tenis ves venir una pelota y te tienes que mover rápido a un lado o al otro, para devolver la pelota a tu contrario.  En el piano ves una hoja con unos signos, y debes saber donde debes poner los dedos sobre el teclado. Estoy aprendiendo a tocar el piano y sé bien de lo que estoy hablando. Si no tienes bien entrenados los reflejos, te va a llevar mucho tiempo darte cuanta donde tienes que poner los dedos.  Y si miras al papel no ves el teclado.  Debes entrenarte tanto, como para saber donde tienes los dedos, sin ver el teclado.  Y eso no tiene nada de sencillo.  Al principio te cuesta ver de un golpe todas esas notas, como para tocarlas si detenerte.  No tiene nada de fácil y fácilmente cometes errores. De modo, que incluso tocando lento, vas a cometer muchos errores.

Podemos decir lo mismo de jugar al ajedrez. En cierto momento, con pocas piezas en el tablero, tienes que considerar la importancia relativa de las piezas y donde están para saber lo que puedes hacer sin perder la partida.

Un jugador de ajedrez con miles de horas de entrenamiento, puede recordar con mucha precisión donde están colocadas las piezas de una jugada concreta. Le dejas ver el tablero diez o quince segundos, haces una foto y deshaces el orden de las piezas.  Un buen jugador es capaz de poner todas las piezas donde estaban sin equivocarse.  Eso no lo puede hacer cualquier persona. Ni tampoco un principiante. Lo mismo podemos decir de las matemáticas. Si eres bueno, puedes empezar a resolver un problema casi sin terminar de leerlo. Y si eres de verdad muy bueno, puedes explicar al momento por qué la solución que le dio Johny a un problema es errónea. Ciertos paradigmas matemáticos no son a prueba de tontos, y con frecuencia, las soluciones usadas para resolver un problema, no son válidas. Se requiere una inteligencia muy poderosa para darte cuenta que algunos paradigmas pueden ser falsos cuando se aplican a ciertos problemas.

Luego, cualquiera que sea la conducta deseable de una persona, se requiere un tiempo de aprendizaje más o menos prolongado, según sea la complejidad del asunto.

Bueno, pues en apariencia eso es todo el asunto de la inteligencia. Si un niño sabe más que otro es que se ha pasado más tiempo aprendiendo. Quien haya pasado menos tiempo aprendiendo, sabrá menos. Otra cosa es que cuanto más sabe un niño, más fácil tendrá de aprender más y lo hará más deprisa, antes de llegar a un cierto límite que no se puede rebasar.  Y lo contrario también vale.  La curva de aprendiza tiene poca pendiente cuando empiezas, y es tras un tiempo prolongado entrenando que se aprende más deprisa.  Mas pendiente de adquisición.

Pendiente de adquisición

Usando un concepto de la psicología conductista podemos decir que la pendiente de aprendizaje es lenta cuando empiezas. Según va pasando el tiempo de entrenamiento, la pendiente de adquisición se incrementa, y el niño aprende más deprisa. Las pendientes de la gráfica no representan sino ejemplos de pendientes diferentes, pero no son consecutivas unas de otras.  Lleva tiempo pasar de una pendiente concreta a otra mayor.  Es como aprender a jugar al tenis.  Lleva tiempo aprender.   Por supuesto, hay un límite natural para la pendiente.  Eso significa que es imposible incrementar la pendiente al llegar a cierto grado de productividad.

Puedes imaginar que entrenas a un niño para hacer la carrera de los cien metros. Según el niño pasa años entrenando, hace la carrera cada vez en menos tiempo. Hasta llegar a un limite natural que el niño no puede rebasar, pues su cuerpo no está plenamente desarrollado. Por bueno que sea un niño y por mucho que se entrene, no puede competir con un atleta de 20 años.

Con frecuencia pongo el ejemplo de tocar el piano o de jugar al tenis. Por lo que cuanto más tiempo haya pasado el niño aprendiendo asuntos académicos mejor se le dará tener notas elevadas en la escuela. Y se dirá de un niño así que es inteligente o muy inteligente. Y a los que les gustan las exageraciones dirán que el niño es superdotado.

Pero, como ya dije hablando del Kalahari, esa inteligencia escolar solo sirve para ser inteligente en la escuela, no para cazar ballenas, o para ganarse la comida con un arco y unas flechas en el Kalahari. La inteligencia escolar no te sirve para jugar al tenis, o para tocar el piano.

Y ya puestos, con estos ejemplos, hace una semana vi un video que hablaba de Arancha Sánchez Vicario, y contaba que con 14 años se fue con una beca a entrenar en un club del sur de España, creo que en Marbella. Y cuando empezó a ganar dinero los padres empezaron a invertir en algo, no se dice en qué invirtieron, y según fue ganando fama la niña fue ganando más dinero. Pero, para no perder dinero en esas cosas de la inversiones hace falta una inteligencia especial. Y esa inteligencia no está al alcance de cualquiera. De modo que esta campeona fue ganando dinero y su padre, que tenía un poder notarial, iba invirtiendo ese dinero con tanta inteligencia, que al cabo de unos años se quedaron sin nada. Ella le pasó los poderes a su hermano mayor, que tampoco sabía tocar el piano, perdón, que tampoco entendía de inversiones, y se volvieron a arruinar.  Arancha se echó un novio y se casó, y le pasó los poderes al marido para que manejara el dinero que ganaba.  Las inversiones fueron mal, y al cabo de un tiempo se encontraron sin dinero; la cosa acabó en divorcio. Ahora, Arancha trabaja como entrenadora en un colegio pijo de Florida. Gana un buen sueldo, pero necesita ese sueldo para poder pagar la renta, la luz, el agua, los impuestos y otros gastos de una casa.  Tiene que pagar a los abogados también, pues parece que tiene un pleito con el marido por la custodia de los niños.

Estamos ante un problema de inteligencia. Si no entiendes de inversiones, es muy probable que seas víctima de consejos fraudulentos, y acabes arruinado. Luego, para entender de inversiones hace falta inteligencia. Y eso no es diferente al caso de ganar una partida jugando al ajedrez. Solo ganas si tienes tanta inteligencia o más que tu oponente.

La inteligencia escolar no te dice como se gana jugando al ajedrez, ni tampoco te dice como se invierte un millón de euros en la bolsa sin perderlos al cabo de dos o tres años.

La inteligencia escolar no te enseña que el mundo está lleno de mentirosos, y estafadores; ni como puedes aprender a tocar el piano o como cazar un animal gordo en el Kalahari solo con flechas y una lanza.  Luego, no existe una inteligencia universal que sirva para todo.  Aprender matemáticas no es tan diferente a aprender a tocar el piano; se requiere muchísimo tiempo para crear los reflejos condicionados que te permitan resolver intrincados problemas sin errores.  Así que empiezas con problemas sencillos, y lentamente se vas metiendo en problemas cada vez mayores. Todo es cuestión de reflejos condicionados. Cada tipo de habilidad que quieras mencionar, cazar, jugar al ajedrez, tocar el piano, ser campeón de tenis, resolver complejos problemas de matemáticas, ser traductor de un idioma extranjero, requiere un tiempo de entrenamiento.  Y si aprendes bien una cosa, vas a tener poco tiempo para aprender otra cosa.  Cuantas más cosas pretendas saber, más mediocre será tu inteligencia.  Solo tienes un cerebro un tiempo para aprender lo que sea.  No puedes tocar muy bien el piano y ser un buen jugador de ajedrez todo en el mismo paquete.

Todos hemos visto un video sobre la vida de Mozart. Era muy bueno con el piano y un excelente compositor. Pero su padre no supo educarlo para entender el valor del dinero, ni para enseñarle lo fácil que es perderlo tras haberlo ganado. Muchos que han estudiado la vida de Mozart, no comprenden como se pasó la vida lleno de deudas. No existían las inversiones de bolsa en aquel tiempo para arruinarte.  Y ¿cómo es que se endeudó con tanta gente y no les podía devolver el dinero?  Muy simple, en su casa, cuando se hizo inventario para pagar a los acreedores, figuraba en el salón una gran mesa de billar. Los artistas del timo del billar, solo necesitan pillar a un incauto con dinero y engatusarlo para hacerlo jugar.  Le dejan ganar durante un tiempo, para darle ánimos y hacerle creer que es muy bueno.  Luego, acaban dejándolo sin nada. Cuando pasa un tiempo vuelven a invitarlo a jugar, y la víctima se resiste. Pero, estos timadores le dicen, que es muy bueno jugando. Que solo perdió porque tuvo una racha de mala suerte. Y vuelven a darle ánimos para que juegue otra vez, le dejan ganar durante media hora o más, para darle ánimos y vuelven a desplumarlo.  Y esa operación se repite una y otra vez, y la pobre víctima siempre acaba sin dinero.  Una cosa parecida puede ocurrir con el poker.  Los profesionales de estos juegos siempre despluman a los incautos.

Es decir, Mozart era muy inteligente con la música y aquellos pobres granujas eran muy inteligentes jugando al billar. Todo lo que perdía Mozart lo ganaban los jugadores de billar. Creo que se hizo una película con este tema de los billares. Se titulaba el color del dinero.

El padre de Arancha no tenía ni zorra idea de lo fácil que te pueden desplumar invirtiendo en la bolsa. Y tampoco tenía ni idea su hermano  mayor, o el marido de la campeona. El resultado, es que por falta de inteligencia en este asunto de las inversiones, lo perdieron todo.  La duda es si dicen que no tienen nada pero mienten.  El fisco puede andar buscando donde anda ese dinero, en caso de haberlo.

Pero, si inviertes en bolsa, unos granujas que te aconsejan en qué invertir. Ellos no pierden dinero pues cobran comisiones cada vez que inviertes o mueves el dinero de aquí para allá en la bolsa.  Por cada transacción que haces te cobran una comisión.  Y no tienes modo de saber si te están diciendo la verdad cuando te aconsejan, o si tú formas parte de un timo típico muy corriente en la bolsa. Pues existen equipos especializados en hacer subir algunos valores a capricho. Para una pequeña pandilla de mafiosos es fácil que caigas en sus redes.  Especialmente si eres crédulo.
Existe un mecanismo ilegal en la bolsa que se denomina, Pump and dump. Que significa “súbelo y tíralo”.  Tíralo se refiere a venderlo.  Cualquier ignorante puede caer en una de esas trampas en las que hacen subir un valor. Para hacer subir un valor en la bolsa necesitas un volumen de inversionistas novatos o ingénuos.  Hay que convencer a cierta cantidad de gente para que invierta en un valor concreto que tú y otros amigos han comprado antes a bajo precio.  Los inversores invitados sirven hacer subir ese valor que antes valía poco, y para cuando crean que ha subido bastante, lo venden (dump) sin avisar con gran ganancia.  El resto de los primos que invirtieron en ese valor-mierda, pierden el dinero que invirtieron, o recuperan mucho menos de lo invertido. No es fácil darse cuenta de estos timos, pues los valores en bolsa fluctúan de modo caótico.  Como no entiendes la lógica de  estas fluctuaciones resulta fácil ser la victima del timo pump and dump. 

Luego, podemos ver lo complicado que es analizar el significado de inteligencia pues puede ser algo muy variado. Inteligencia es saber lo más interesante de un asunto y no la basura de un asunto. Y para saber lo más interesante de un asunto tienes que estudiarlo muy bien.  Y eso lleva su tiempo, pues las cosas serias no están a la vista.  Solo las mentiras están al alcance de cualquiera.  Y las hay en gran abundancia.

Hay un viejo dicho filosófico, Nihil est in intellectu quod non prius fuerit in sensu. Es una cita de Tomás de Aquino. Y Tomás tomo el dicho de los filósofos peripatéticos griegos.

Por eso, a veces me encuentro con gente negando que la inteligencia se refiere a algo que se aprende. Y dicen que lo que se aprende es habilidad.  Según ese argumento, podrías saber hablar en inglés sin haberlo aprendido, porque tienes una inteligencia. Podrías saber mucho de matemáticas sin haberlas estudiado porque tienes inteligencia, etc. Parece, según esa idea, que si tienes inteligencia sabes de todo in haberlo aprendido  previamente.  Puedes saber hasta chino mandarín sin haberlo aprendido.

Podría pasarme días hablando de este asunto.